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La cesta está vacía

Artículo: Lo invisible

Lo invisible

Lo invisible

Pequeñas indulgencias: por qué darte un gusto no es un lujo, es una necesidad

Hay días en los que el mundo pide demasiado.

Te levantas con la lista mental ya cargada, responde mensajes antes de tomar el café, dices que sí cuando querías decir que no, y llegas a la noche preguntándote cuándo fue la última vez que hiciste algo solo para ti. Sin justificación. Sin culpa. Sin que tuviera que “valer la pena” para alguien más.

Y fue en uno de esos días —un día cómo cualquier otro— cuando me preparé un té, me senté en el sillón con mi iPad, que es cómo mi mano derecha y aveces también la izquierda, y decidí que quería un espacio en donde no interfiriera con tanta información y en donde pudiera escribir ciertas memorias. y es que ese momento pequeño, ridículamente simple, era suficiente para por fin darle forma a algo que he querido hacer desde hace mucho tiempo.

Este espacio nació de esa convicción de esa chispa adentro de mi que me dice que todos los creativos tenemos una voz oculta que grita en absoluto silencio, pero que internamente hace mucho ruido. Creo en los momentos que te recuerdan que sigues siendo una persona, no solo una función. 

Una vela que huele exactamente como debería. Una tarde sin aviones. Un postre que pediste solo para ti. Una compra pequeña que no necesitabas pero que te alegró el día. Una siesta. Una larga conversación. Un paseo sin destino.

Eso es lo que encuentras aquí: permiso para disfrutar las cosas pequeñas sin convertirlas en un proyecto de optimización personal.

Sobre la culpa —porque casi siempre aparece—

Vivimos convencidos de que una indulgencia se justifica si la compensamos con algo productivo.

Pero la vida no funciona así. El “después” no siempre llega, y mientras esperamos ese momento perfecto, los días se van. y cuando hablo de indulgencia no hablo de las que yo vendo en la tienda, hablo de las que le dieron vida a esta marca.

Las pequeñas indulgencias no son un premio al final del camino. Son el camino mismo.

Bienvenida —o bienvenido— a este rincón.

Aquí no hay reglas de productividad ni consejos para ser mejor versión. Solo historias, ideas y pequeños recordatorios, pensamientos.....detenerse y escucharse a sí mismo, también puede verse como una taza de té a las tres de la tarde, como una canción que pone demasiado fuerte, como decir que no a algo que no querías hacer.

Empieza por lo pequeño. Siempre empieza por lo pequeño.


Con cariño,

Aleja García.